“El país del más o menos” se tituló un artículo publicado por el diario El Observador, con la firma de Juan Carlos Doyenart, en el que su autor intenta encontrar el porqué de esa aparente mediocridad, del aparente quietismo frente a las cosas que tenemos los uruguayos en un pasado glorioso que creímos duraría para siempre. Somos el “Uruguay del más o menos, dice, ese que hace las cosas a medias, que no se profesionaliza, no se especializa en ninguna actividad, que picotea un poco de cada cosa, que cuida su chacrita y finalmente espera que el Estado le resuelva sus problemas...”.
Yo me pregunto, ¿no seremos conservadores? ¿No será que mantenemos un conservadurismo tradicional de un tiempo que no es en el que está inmerso hoy el país y chocamos frente a la realidad negándonos a bailar al compás del mundo? Podría decirse que ese “país del más o menos” es el reflejo del miedo a los cambios, del querer mantener la línea de aquél Estado “benefactor, grande y rico, que solucionaba todos nuestros problemas”. El uruguayo parece preferir siempre el camino más largo, el que es lento, pero seguro. Cambiar sí, pero sólo lo necesario, vamos a no arriesgar...
Quizás me equivoque y lo que debería preguntarme es si no seremos muy cómodos. También es cierto que el uruguayo está muy mal acostumbrado a esa sobreprotección estatal que aún se mantiene en muchos aspectos. Hasta el día de hoy la primera reacción del Estado frente a una situación adversa sigue siendo la de proteger a sus inamovibles funcionarios. Cambiar cuesta y a veces también es arriesgado, claro está que es más fácil seguir en ese “más o menos” que tratar de pasar al “más” con el riesgo de terminar en el puro “menos”...El problema es que el cómodo también es miope y no ve que quedándose en ese “más o menos” se dirige, de todas maneras, aunque más despacio, al más puro “menos”... y entonces así, “podemos seguir culpando al juez de nuestras desgracias”...
Ahora bien, si me vuelvo a equivocar y resulta que lo que somos es apáticos, el asunto ya es más grave. Quizás ese “país del más o menos” refleje un total desinterés del uruguayo de evaluar hacia dónde nos dirigimos, los resultados, lo que votamos, lo que no votamos. Quizás refleje el descreimiento, sobre todo de las nuevas generaciones, en la clase política y sus líderes, en todos aquellos que tienen la posibilidad de hacer algo, porque no existe el altruismo y el precio por querer ser y hacer distinto puede ser caro...
Cualquiera sea la “opción”, creo que está claro que no es buena y nos está llevando por mal camino. Debemos volver a participar, renovarnos, abrirnos, respetarnos a nosotros mismos y al de al lado, respetar su tiempo y su trabajo, encontrar aquello en lo que somos buenos y fomentarlo, apoyarlo, prepararnos, ser los mejores...Es la única forma de poder competir, la única forma de entrar al baile y poder bailar...a compás.
Bienvenidos a mi refugio. Escribir siempre me gratifica y mi relación con las letras existe desde que tengo memoria. De todo tipo porque tengo intereses variados, viejas historias, artículos de opinión que deberían ser serios (porque la academia también me gusta) y una parte que me divierte muchísimo, que viene a ser un retrato de la vida cotidiana. Es cierto que no soy muy disciplinada con la periodicidad de las publicaciones pero de temps en temps je passe. ¡Espero que les guste!
jueves, 23 de junio de 2011
domingo, 12 de junio de 2011
Abdou Diouf y la francofonía
La cadena francesa TV5 emitió hace algunas semanas un documental llamado Abdou Diouf: un destin francophone. Es un repaso sobre su vida y lo que para él significa la francofonía, un verdadero francófilo que dirige hoy, y desde 2003, la Organización Internacional de la Francofonía (OIF). Se ve aquí, más allá de su vida política como Presidente de Senegal durante 20 años, al hombre, su Ser.
La OIF da marco a una solidaridad activa entre los 75 Estados miembros, lo que representa más de un tercio de los Estados parte de Naciones Unidas. La francofonía no sólo representa el compartir el uso de un idioma común, el francés, sino, como el propio Diouf lo resalta, el compartir valores que son universales, toda una cultura, una manera de vivir y ver el mundo basada en un elemento fundamental: la diversidad.
Con sus casi dos metros de altura, su modo lento y pausado de hablar, su mirada reflexiva, Abdou Diouf impone, sin embargo, un respeto afable y la clara sensación de estar frente a quien ha vivido y aprendido: Je me sens apaisé, au même temps plein de vie, je me sens gagné par ce qu'on peut appeller la sagesse. Je suis a cette période de ma vie oú j'ai vraiment la sagesse issu de cette longue experience que j'ai eu de la vie publique, de la vie sociale, des réussites et des échecs et au total, quand je mésure le chemin parcourru je dis que finalment ça n'a pas été si mal, dice Diouf, a sus 75 años, manteniendo un grado de humildad que solo aquél que está seguro de sí puede manifestar sin problemas. Rescata las cualidades humanas de las personas con quien se ha cruzado así como de aquellas con las que ha debido lidiar en el terreno político, tanto en Senegal como en Francia, demostrando una sensibilidad que normalmente resulta difícil de reconocer en estas arenas.
A través de su propia historia y del recorrido hecho hasta llegar a la sede en Paris de la OIF, a pedido del entonces Presidente Jaques Chirac, deja clara la importancia de actuar para que el francés, su idioma, no pierda terreno internacional sin que sea ésta una lucha contra el inglés, ya que no se trata sólo de un tema de lenguas mas sí contra la hegemonía de una única cultura o un único idioma, sea cual sea éste. Diouf representa todo aquello por lo que la francofonía lucha, un africano que supo rescatar lo que de la colonia le era útil, de un país que se independizó pacíficamente y eligió, sin traumas, utilizar el francés como idioma oficial, reconociendo que para países que a veces llegan a tener hasta 300 maneras distintas de comunicación interna, contar con una herramienta unificadora como ésta es una bendición. Un hombre musulmán, casado con una católica y que tiene hoy, en su familia, representadas al menos tres religiones, sumada la judía, practica la diversidad en todos los terrenos de su vida. Elegido y reelecto en sucesivas ocasiones democráticamente que lo llevaron a gobernar su país por dos décadas, Diouf representó un ejemplo para todo el continente el día que perdió las elecciones, ya en el 2000, y se apuró a reconocer su derrota retirándose en paz del sillón presidencial. Es decir, no sólo se trata de promover el francés como idioma, se trata de defender la democracia, los derechos humanos, privilegiar la paz, la diversidad cultural, la educación a partir de una lengua común, que cualquier francófilo definirá como rica y consistente, mágica y musical.
Con estas breves palabras es que recomiendo a quien tenga la posibilidad de entender este idioma, disfrutar durante una hora de este video, disponible en Internet (http://www.dailymotion.com/video/xfgegp_abdou-diouf-un-destin-francophone_news) que nos confirma que hay otros mundos, otras maneras de vivirlos y de verlos y que nos permite descubrir a Abdou Diouf, en toda su humanidad. Un hombre que se define a sí mismo en sus palabras finales diciendo: J'ai beaucoup appris, j'ai beaucoup reçu, ce que je voudrai c'est pouvoir transmettre mon expérience, ce que je voudrai c'est que les hommes aient d'avantage de volonté...Vous savez, Socrates a dit "connais-toi toi même et devient qui tu es": ça doit guider la conduite de tous les hommes pour qu'ils aillent plus loin, ce n'est pas le chemin qui est difficile mais le difficile qui est le chemin...
La OIF da marco a una solidaridad activa entre los 75 Estados miembros, lo que representa más de un tercio de los Estados parte de Naciones Unidas. La francofonía no sólo representa el compartir el uso de un idioma común, el francés, sino, como el propio Diouf lo resalta, el compartir valores que son universales, toda una cultura, una manera de vivir y ver el mundo basada en un elemento fundamental: la diversidad.
Con sus casi dos metros de altura, su modo lento y pausado de hablar, su mirada reflexiva, Abdou Diouf impone, sin embargo, un respeto afable y la clara sensación de estar frente a quien ha vivido y aprendido: Je me sens apaisé, au même temps plein de vie, je me sens gagné par ce qu'on peut appeller la sagesse. Je suis a cette période de ma vie oú j'ai vraiment la sagesse issu de cette longue experience que j'ai eu de la vie publique, de la vie sociale, des réussites et des échecs et au total, quand je mésure le chemin parcourru je dis que finalment ça n'a pas été si mal, dice Diouf, a sus 75 años, manteniendo un grado de humildad que solo aquél que está seguro de sí puede manifestar sin problemas. Rescata las cualidades humanas de las personas con quien se ha cruzado así como de aquellas con las que ha debido lidiar en el terreno político, tanto en Senegal como en Francia, demostrando una sensibilidad que normalmente resulta difícil de reconocer en estas arenas.
A través de su propia historia y del recorrido hecho hasta llegar a la sede en Paris de la OIF, a pedido del entonces Presidente Jaques Chirac, deja clara la importancia de actuar para que el francés, su idioma, no pierda terreno internacional sin que sea ésta una lucha contra el inglés, ya que no se trata sólo de un tema de lenguas mas sí contra la hegemonía de una única cultura o un único idioma, sea cual sea éste. Diouf representa todo aquello por lo que la francofonía lucha, un africano que supo rescatar lo que de la colonia le era útil, de un país que se independizó pacíficamente y eligió, sin traumas, utilizar el francés como idioma oficial, reconociendo que para países que a veces llegan a tener hasta 300 maneras distintas de comunicación interna, contar con una herramienta unificadora como ésta es una bendición. Un hombre musulmán, casado con una católica y que tiene hoy, en su familia, representadas al menos tres religiones, sumada la judía, practica la diversidad en todos los terrenos de su vida. Elegido y reelecto en sucesivas ocasiones democráticamente que lo llevaron a gobernar su país por dos décadas, Diouf representó un ejemplo para todo el continente el día que perdió las elecciones, ya en el 2000, y se apuró a reconocer su derrota retirándose en paz del sillón presidencial. Es decir, no sólo se trata de promover el francés como idioma, se trata de defender la democracia, los derechos humanos, privilegiar la paz, la diversidad cultural, la educación a partir de una lengua común, que cualquier francófilo definirá como rica y consistente, mágica y musical.
Con estas breves palabras es que recomiendo a quien tenga la posibilidad de entender este idioma, disfrutar durante una hora de este video, disponible en Internet (http://www.dailymotion.com/video/xfgegp_abdou-diouf-un-destin-francophone_news) que nos confirma que hay otros mundos, otras maneras de vivirlos y de verlos y que nos permite descubrir a Abdou Diouf, en toda su humanidad. Un hombre que se define a sí mismo en sus palabras finales diciendo: J'ai beaucoup appris, j'ai beaucoup reçu, ce que je voudrai c'est pouvoir transmettre mon expérience, ce que je voudrai c'est que les hommes aient d'avantage de volonté...Vous savez, Socrates a dit "connais-toi toi même et devient qui tu es": ça doit guider la conduite de tous les hommes pour qu'ils aillent plus loin, ce n'est pas le chemin qui est difficile mais le difficile qui est le chemin...
domingo, 5 de junio de 2011
Recuerdos II
Avanzando en las distintas etapas de la vida, cuando vas saliendo del paréntesis que, a veces, te provoca la maternidad, la etapa bebé, afianzarte en el trabajo, llega el momento, casi de sin darte cuenta, en el que retomás viejas costumbres, hábitos abandonados y, en esa misma necesidad de volver a ser vos, te descubrís extrañando espacios, conversaciones, personas.
Recuerdos II porque la vida te va llevando en determinadas direcciones y en ese exigir se va el tiempo, necesariamente dejamos de hacer cosas, de ver amigos, de hablar tanto, de leer más. Y de golpe, con al excusa del festejo de cumpleaños de uno, te rencontrás con aquellos amigos, que ya casi no ves todos juntos, recordás viejas épocas, te reís como entonces. No están lejos, están acá, pero los extrañás igual.
Hoy, en una reunión así, disfruto sin que el poco sueño que sé que voy a tener luego me moleste, el rencuentro vale...los amigos con los que podés retomar la conversación después de años sin verte, como si te hubieras visto ayer lo valen y son por los que hoy amanezco con una dulce resaca, de sueño y cuerpo pesado, con una sonrisa indeleble en el alma.
Porque volvamos a tener entre cada 5 y 5 de junio otros wiskys, otras chácharas, con los mismos perfumes...
Recuerdos II porque la vida te va llevando en determinadas direcciones y en ese exigir se va el tiempo, necesariamente dejamos de hacer cosas, de ver amigos, de hablar tanto, de leer más. Y de golpe, con al excusa del festejo de cumpleaños de uno, te rencontrás con aquellos amigos, que ya casi no ves todos juntos, recordás viejas épocas, te reís como entonces. No están lejos, están acá, pero los extrañás igual.
Hoy, en una reunión así, disfruto sin que el poco sueño que sé que voy a tener luego me moleste, el rencuentro vale...los amigos con los que podés retomar la conversación después de años sin verte, como si te hubieras visto ayer lo valen y son por los que hoy amanezco con una dulce resaca, de sueño y cuerpo pesado, con una sonrisa indeleble en el alma.
Porque volvamos a tener entre cada 5 y 5 de junio otros wiskys, otras chácharas, con los mismos perfumes...
jueves, 2 de junio de 2011
El tiempo en tu tierra.
En uno de mis pasajes por Europa, hace unos años, quedé con una clara sensación de lo que significa el tiempo de acuerdo a donde estamos. Estuve una semana en Portugal y una semana en Francia. Dos países bien distintos, a priori, entre ellos y a nosotros.
La posibilidad de emigrar está en todos nosotros, ya hoy es parte de nuestro ser uruguayo y creo que no hay quien no se lo cuestione en algún momento. De hecho la emigración de jóvenes preparados académicamente ya no tiene que ver directamente (ni siquiera) con problemas económicos, al menos no en el punto de partida. Pasa por otros parámetros más difíciles de detectar a veces, como la valoración de su trabajo, el reconocimiento, independientemente de que les permita vivir en términos económicos.
Cuando me fui a estudiar a Lisboa y el año lectivo terminó, teníamos la posibilidad de quedarnos, teníamos la oferta necesaria para quedarnos, pero volvimos. Volvimos por ese qué sé yo que tiene este país, porque es nuestra casa, porque están aquí nuestras familias, porque le teníamos fe, porque reconocíamos que todavía había una calidad de vida distinta, porque queríamos. Sin embargo este país se empeña en echar a su gente y confieso que me fui a Francia y a Portugal con una mirada atenta a lo que estos países podían ofrecer. Tengo una hermana radicada en Francia hace muchos años, que, claro, considera que podemos hacer y ser mucho más allá que acá. De emigrar, entraría en la categoría de los que se van por hastío, por acumulación de desilusiones, de tanta política barata, de sentir que nos toman el pelo desde los distintos gobiernos. Entraría en la categoría de los que se cansaron de la falta de respeto y la desconsideración del prójimo, desde el ejemplo más simple de dejar tirados los carritos de supermercados en el frente del auto vecino, hasta el que deja el auto estacionado en doble fila en hora pico por no perder dos minutos de su tiempo y estacionarlo media cuadra más lejos, donde había lugar. Los uruguayos consigo mismos pueden llegar a ser terriblemente desagradables…sin embargo hay algo, sigue habiendo algo.
Francia es un país que funciona, desde nuestras realidades funciona y muy bien. Nantes es una ciudad impecable, limpia, perfecta. La gente es súper amable, las indicaciones son claras, clarísimas, hay un orden nórdico y ese orden se respeta. Tanto que costaría acostumbrarme. Portugal es un país mucho más latino en nuestro sentido. Lisboa tiene esa desprolijidad en el justo límite, es un punto medio entre esto y aquéllo. Pero tiene también algo muy europeo que, empiezo a creer, es lo que nos hace volver al sur: el uso del tiempo.
Ya sea por un tema de distancias, de formalidades, de modo de vida, los días parecen ser más largos en un sitio que en otro. Ninguna de estas ciudades se caracteriza por ser grande en comparación con Montevideo, sin embargo el día no da. Y tiene mucho que ver con la manera de vivir, el uso del tiempo es muy distinto. A las 7 de la tarde se está cenando, el día terminó. Acá le estamos dando la última vuelta al mate, pensando qué haremos de cenar. Esto permite otro tipo de relacionamiento, lo que también hace a la calidad de vida. Nos tomamos el tiempo, y parecería que los días tuvieran una consistencia distinta, una chance más a que no pasen por el costado y, por allí, se te vaya la vida. Es una actitud exportable (y en todo caso que se lleva muy bien con los españoles) pero quizás no sostenible en el tiempo. A pesar de que considero que estoy cada vez más lejos de lo que el ser uruguayo implica y de que me siento cada vez menos identificada con este ser nacional, valoro mucho mi tiempo, porque este uso que nosotros le damos permite compartirlo y cada vez más, esto, se torna fundamental. Tener tiempo para aquello que te hace bien, compartir la charla, el silencio, observar, aprender, callar.
La posibilidad de emigrar está en todos nosotros, ya hoy es parte de nuestro ser uruguayo y creo que no hay quien no se lo cuestione en algún momento. De hecho la emigración de jóvenes preparados académicamente ya no tiene que ver directamente (ni siquiera) con problemas económicos, al menos no en el punto de partida. Pasa por otros parámetros más difíciles de detectar a veces, como la valoración de su trabajo, el reconocimiento, independientemente de que les permita vivir en términos económicos.
Cuando me fui a estudiar a Lisboa y el año lectivo terminó, teníamos la posibilidad de quedarnos, teníamos la oferta necesaria para quedarnos, pero volvimos. Volvimos por ese qué sé yo que tiene este país, porque es nuestra casa, porque están aquí nuestras familias, porque le teníamos fe, porque reconocíamos que todavía había una calidad de vida distinta, porque queríamos. Sin embargo este país se empeña en echar a su gente y confieso que me fui a Francia y a Portugal con una mirada atenta a lo que estos países podían ofrecer. Tengo una hermana radicada en Francia hace muchos años, que, claro, considera que podemos hacer y ser mucho más allá que acá. De emigrar, entraría en la categoría de los que se van por hastío, por acumulación de desilusiones, de tanta política barata, de sentir que nos toman el pelo desde los distintos gobiernos. Entraría en la categoría de los que se cansaron de la falta de respeto y la desconsideración del prójimo, desde el ejemplo más simple de dejar tirados los carritos de supermercados en el frente del auto vecino, hasta el que deja el auto estacionado en doble fila en hora pico por no perder dos minutos de su tiempo y estacionarlo media cuadra más lejos, donde había lugar. Los uruguayos consigo mismos pueden llegar a ser terriblemente desagradables…sin embargo hay algo, sigue habiendo algo.
Francia es un país que funciona, desde nuestras realidades funciona y muy bien. Nantes es una ciudad impecable, limpia, perfecta. La gente es súper amable, las indicaciones son claras, clarísimas, hay un orden nórdico y ese orden se respeta. Tanto que costaría acostumbrarme. Portugal es un país mucho más latino en nuestro sentido. Lisboa tiene esa desprolijidad en el justo límite, es un punto medio entre esto y aquéllo. Pero tiene también algo muy europeo que, empiezo a creer, es lo que nos hace volver al sur: el uso del tiempo.
Ya sea por un tema de distancias, de formalidades, de modo de vida, los días parecen ser más largos en un sitio que en otro. Ninguna de estas ciudades se caracteriza por ser grande en comparación con Montevideo, sin embargo el día no da. Y tiene mucho que ver con la manera de vivir, el uso del tiempo es muy distinto. A las 7 de la tarde se está cenando, el día terminó. Acá le estamos dando la última vuelta al mate, pensando qué haremos de cenar. Esto permite otro tipo de relacionamiento, lo que también hace a la calidad de vida. Nos tomamos el tiempo, y parecería que los días tuvieran una consistencia distinta, una chance más a que no pasen por el costado y, por allí, se te vaya la vida. Es una actitud exportable (y en todo caso que se lleva muy bien con los españoles) pero quizás no sostenible en el tiempo. A pesar de que considero que estoy cada vez más lejos de lo que el ser uruguayo implica y de que me siento cada vez menos identificada con este ser nacional, valoro mucho mi tiempo, porque este uso que nosotros le damos permite compartirlo y cada vez más, esto, se torna fundamental. Tener tiempo para aquello que te hace bien, compartir la charla, el silencio, observar, aprender, callar.
jueves, 12 de mayo de 2011
Schengen y la libre circulación en la UE
Una de las noticias que ocupó (y ocupa) estas semanas, a la mayoría de los diarios europeos tiene que ver con el encuentro, el martes 26 de abril pasado, en Roma, del presidente de Francia, Nicolás Sarkozy y el premier italiano Silvio Berlusconi, en torno al tema inmigración y la necesidad de reformar el acuerdo de Schengen que permite la libre circulación dentro de la Unión Europea.
Es uno de los capítulos de la situación que mueve al norte africano y que abre nuevos capítulos en la interna europea.
Desde los primeros años de 1990, fueron desapareciendo las aduanas de los puestos fronterizos y los controles de identidad se fueron suprimiendo en trece países pertenecientes al llamado espacio Schengen.
Hoy para viajar en el interior de 22 de los 27 países de la Unión Europea, basta con poseer una cédula de identidad válida o un pasaporte nacional válido (1). Desde 1995, los controles de identidad fueron progresivamente suspendidos en las fronteras internas del espacio Schengen, que se extiende a lo largo de la Unión, con excepción del Reino Unido, Irlanda, Rumania, Chipre y Bulgaria; más Suiza, Noruega, Liechtenstein e Islandia.
Actualmente, los Estados miembros de la UE proporcionan un pasaporte europeo a sus ciudadanos que sustituye al pasaporte nacional y puede ser utilizado para viajar en el mundo entero.
La libre circulación de personas es una realidad en la UE. Los controles de policía y de aduana desaparecieron en las fronteras de los países del espacio Schengen(2). Los controles sin embargo, se efectúan en las fronteras exteriores de la UE. Una persona que se encuentre en un Estado miembro podrá pasar las fronteras hacia otros Estados miembros sin problemas, lo que implica, solidaridad y confianza entre los Estados de la UE, cada Estado es responsable de los controles en sus fronteras con respecto a un tercer país y garante no sólo de su propia seguridad sino de todo el espacio de la UE. El refuerzo de los controles de las fronteras externas de la UE, compensa la desaparición de los mismos en las fronteras internas y requiere de esta manera una cooperación reforzada de las administraciones del interior, de la justicia y sobre todo, de los servicios policiales, de aduana y de inmigración. Esto quiere decir que los no europeos que ingresan en un Estado miembro del espacio Schengen pueden circular sin control a través de los países Schengen con una cédula de identidad o el permiso de estadía.
Con respecto a la inmigración, no existe aún una normativa común con referencia a la entrada y estadía en el territorio de la UE de ciudadanos extranjeros. Se mantiene aún como competencia exclusiva de los Estados miembros que deben coordinar sus leyes con respecto a las condiciones de entrada, de permanencia y de trabajo de estas personas. Actualmente la prioridad está puesta en la lucha contra la inmigración y el trabajo clandestinos. En este sentido, los 27 miembros de la UE se pusieron de acuerdo sobre una lista de terceros países a cuyos ciudadanos se les requiere de una visa para entrar a la UE (3).
Con respecto a los demandantes de asilo y los refugiados, los países de la UE deben adoptar una actitud común. Se trata de evitar en particular, que un candidato al estatus de refugiado sea enviado de un Estado miembro a otro, a partir de un pedido de asilo, o viceversa, de impedir que un pedido de asilo sea introducido en un Estado miembro luego de haber sido rechazado en otro.
A partir de la revolución tunecina (y su efecto dominó), Italia no deja de recibir refugiados, sobre todo de Túnez y Libia. La decisión unánime de Italia, primero, de entregar un visado especial a los refugiados para que puedan permanecer en territorio europeo y la iniciativa luego, también unánime, de Francia de plantear una suspensión del acuerdo Schengen han generado un debate dentro de la UE que sobrepasa el tema puntual de qué hacer con todos los refugiados que ahora tienen permiso de permanencia, aunque limitado, en territorio europeo.
Existe una cláusula de suspensión de Schengen que Francia supo aplicar ya cuando los atentados de Londres en 2005, pero que refiere, aunque no explícitamente, a temas relativos a la seguridad. En este caso puntual, Francia quiere evitar el ingreso masivo a su país de inmigrantes africanos, lo que a ojos vista no es lo mismo. Bruselas reacciona así, aclarando primero que no fue consultada por ninguno de los mandatarios sobre las medidas a adoptar y que propondrá un proyecto en este mes de mayo, que aclare las normas Schengen sin ninguna intención de “innovar” en ese sentido, enviando un claro mensaje a Sarkozy. Lo que el ejecutivo europeo pretende es lograr mayor coordinación entre los países miembros en lo que respecta a las fronteras externas reforzando la agencia europea que las gestiona, FRONTEX, y que se logre avanzar en el debate sobre la inmigración, además de evitar agujeros interpretativos del acuerdo Schengen. Una reforma que limite la circulación en el marco de Schengen va en contra del principio europeo de unidad de Monnet, Schuman o Delors, y donde los Estados miembros deben poner el esfuerzo es en lograr una política migratoria común. Así queda expresado en varios editoriales de distintos diarios europeos que no ven con simpatía esta actitud franco-italiana, que vuelve a separar a la opinión pública europea en temas tan delicados como urgentes de resolver.
(1) Los menores de 18 años deben poseer una autorización escrita de sus padres para viajar solos a través del territorio de la UE. El pasaje de frontera de los objetos personales se efectúa sin revisión, incluyendo puertos y aeropuertos, aunque la aduana se reserva el derecho de intervenir y revisar cuando existe sospecha de tráfico de drogas, el transporte de sustancias peligrosas, de tráfico de armas o de obras de arte.
(2) Dinamarca tiene un estatus especial, el Reino Unido conserva el derecho de controlar a las personas en sus fronteras, y los nuevos países miembros de Europa del Este van ingresando al espacio Schengen paulatinamente desde 2008.
(3) A partir de los atentados del 11 de setiembre de 2001, se creó un Sistema de Información sobre Visas (VIS) que permite mejorar la puesta en marcha de una política común de visas, la cooperación consular entre las representaciones de los Estados Schengen y la consulta previa a la concesión de visas. Además, la “visa Schengen”, de modelo uniforme, permite a los ciudadanos extranjeros entrar legalmente en un Estado Schengen y desplazarse libremente en todo el espacio. Esta visa común, se da con procedimientos idénticos, es válida para estadías de tres meses por semestre.
Es uno de los capítulos de la situación que mueve al norte africano y que abre nuevos capítulos en la interna europea.
Desde los primeros años de 1990, fueron desapareciendo las aduanas de los puestos fronterizos y los controles de identidad se fueron suprimiendo en trece países pertenecientes al llamado espacio Schengen.
Hoy para viajar en el interior de 22 de los 27 países de la Unión Europea, basta con poseer una cédula de identidad válida o un pasaporte nacional válido (1). Desde 1995, los controles de identidad fueron progresivamente suspendidos en las fronteras internas del espacio Schengen, que se extiende a lo largo de la Unión, con excepción del Reino Unido, Irlanda, Rumania, Chipre y Bulgaria; más Suiza, Noruega, Liechtenstein e Islandia.
Actualmente, los Estados miembros de la UE proporcionan un pasaporte europeo a sus ciudadanos que sustituye al pasaporte nacional y puede ser utilizado para viajar en el mundo entero.
La libre circulación de personas es una realidad en la UE. Los controles de policía y de aduana desaparecieron en las fronteras de los países del espacio Schengen(2). Los controles sin embargo, se efectúan en las fronteras exteriores de la UE. Una persona que se encuentre en un Estado miembro podrá pasar las fronteras hacia otros Estados miembros sin problemas, lo que implica, solidaridad y confianza entre los Estados de la UE, cada Estado es responsable de los controles en sus fronteras con respecto a un tercer país y garante no sólo de su propia seguridad sino de todo el espacio de la UE. El refuerzo de los controles de las fronteras externas de la UE, compensa la desaparición de los mismos en las fronteras internas y requiere de esta manera una cooperación reforzada de las administraciones del interior, de la justicia y sobre todo, de los servicios policiales, de aduana y de inmigración. Esto quiere decir que los no europeos que ingresan en un Estado miembro del espacio Schengen pueden circular sin control a través de los países Schengen con una cédula de identidad o el permiso de estadía.
Con respecto a la inmigración, no existe aún una normativa común con referencia a la entrada y estadía en el territorio de la UE de ciudadanos extranjeros. Se mantiene aún como competencia exclusiva de los Estados miembros que deben coordinar sus leyes con respecto a las condiciones de entrada, de permanencia y de trabajo de estas personas. Actualmente la prioridad está puesta en la lucha contra la inmigración y el trabajo clandestinos. En este sentido, los 27 miembros de la UE se pusieron de acuerdo sobre una lista de terceros países a cuyos ciudadanos se les requiere de una visa para entrar a la UE (3).
Con respecto a los demandantes de asilo y los refugiados, los países de la UE deben adoptar una actitud común. Se trata de evitar en particular, que un candidato al estatus de refugiado sea enviado de un Estado miembro a otro, a partir de un pedido de asilo, o viceversa, de impedir que un pedido de asilo sea introducido en un Estado miembro luego de haber sido rechazado en otro.
A partir de la revolución tunecina (y su efecto dominó), Italia no deja de recibir refugiados, sobre todo de Túnez y Libia. La decisión unánime de Italia, primero, de entregar un visado especial a los refugiados para que puedan permanecer en territorio europeo y la iniciativa luego, también unánime, de Francia de plantear una suspensión del acuerdo Schengen han generado un debate dentro de la UE que sobrepasa el tema puntual de qué hacer con todos los refugiados que ahora tienen permiso de permanencia, aunque limitado, en territorio europeo.
Existe una cláusula de suspensión de Schengen que Francia supo aplicar ya cuando los atentados de Londres en 2005, pero que refiere, aunque no explícitamente, a temas relativos a la seguridad. En este caso puntual, Francia quiere evitar el ingreso masivo a su país de inmigrantes africanos, lo que a ojos vista no es lo mismo. Bruselas reacciona así, aclarando primero que no fue consultada por ninguno de los mandatarios sobre las medidas a adoptar y que propondrá un proyecto en este mes de mayo, que aclare las normas Schengen sin ninguna intención de “innovar” en ese sentido, enviando un claro mensaje a Sarkozy. Lo que el ejecutivo europeo pretende es lograr mayor coordinación entre los países miembros en lo que respecta a las fronteras externas reforzando la agencia europea que las gestiona, FRONTEX, y que se logre avanzar en el debate sobre la inmigración, además de evitar agujeros interpretativos del acuerdo Schengen. Una reforma que limite la circulación en el marco de Schengen va en contra del principio europeo de unidad de Monnet, Schuman o Delors, y donde los Estados miembros deben poner el esfuerzo es en lograr una política migratoria común. Así queda expresado en varios editoriales de distintos diarios europeos que no ven con simpatía esta actitud franco-italiana, que vuelve a separar a la opinión pública europea en temas tan delicados como urgentes de resolver.
(1) Los menores de 18 años deben poseer una autorización escrita de sus padres para viajar solos a través del territorio de la UE. El pasaje de frontera de los objetos personales se efectúa sin revisión, incluyendo puertos y aeropuertos, aunque la aduana se reserva el derecho de intervenir y revisar cuando existe sospecha de tráfico de drogas, el transporte de sustancias peligrosas, de tráfico de armas o de obras de arte.
(2) Dinamarca tiene un estatus especial, el Reino Unido conserva el derecho de controlar a las personas en sus fronteras, y los nuevos países miembros de Europa del Este van ingresando al espacio Schengen paulatinamente desde 2008.
(3) A partir de los atentados del 11 de setiembre de 2001, se creó un Sistema de Información sobre Visas (VIS) que permite mejorar la puesta en marcha de una política común de visas, la cooperación consular entre las representaciones de los Estados Schengen y la consulta previa a la concesión de visas. Además, la “visa Schengen”, de modelo uniforme, permite a los ciudadanos extranjeros entrar legalmente en un Estado Schengen y desplazarse libremente en todo el espacio. Esta visa común, se da con procedimientos idénticos, es válida para estadías de tres meses por semestre.
viernes, 18 de marzo de 2011
Las capas de la paleta
La maternidad es como la paleta del pintor, llena de colores, algunos grises, otros brillantes, fuertes, suaves, algunos que se descubren solos en la mezcla, algunos que los creamos, queriendo y sin querer. En la paleta van quedando capas y una de ellas es la escolaridad. La socialización del bebé primero, en el jardín, el primer aprendizaje en el prescolar después y EL momento por excelencia, la primaria.
Hay dos fases primeras en las que nos movilizamos como flancitos: el primer día que dejamos solos a los bebés en el jardín y el día que le pusiste el uniforme de primaria a tu hijo por primera vez. Te cae la cuenta de los años pasados ¡y no lo podés creer! ¿Ya entra a primero? Es el último pasito en el abandono total del bebé, que después fue bebote, niñito...ya está, es un niño hecho y derecho, ¡6 años!
Lo peor es que tan magno evento lo es tal más para nosotros que para ellos, que hacen fuerza para sonreir en las múltiples fotos con el uniforme nuevo, antes de salir de casa, en la puerta de la escuela, en la puerta de la clase, uffff pensarán ¿cuándo termina esto? Es que nosotros no estábamos escolarizados desde tan pequeños ni llegábamos a primaria sabiendo leer y escribir...Quizás haya algo de eso, quizás también haya algo de saber que abandonamos una etapa de mimoseos, de mamádependencia, que en el fondo nos da cosita.
Claro que para ellos también es importante, dejan el "sector de los chiquitos" del cole, pasan a ser "grandes", aunque después se den cuenta de que también pasaron a ser los "chiquitos" del sector de "los grandes"...Como sea, ellos también lo viven como un cambio, ya no van a jugar tanto, van a trabajar más...
Por una o por otra, la llegada a primaria del primer hijo sigue siendo movilizadora y reveladora. Es un antes y un después, si no lo habías notado, o no lo habías querido ver, ese día te cae la ficha: crecieron, creció, creciste.
Hay dos fases primeras en las que nos movilizamos como flancitos: el primer día que dejamos solos a los bebés en el jardín y el día que le pusiste el uniforme de primaria a tu hijo por primera vez. Te cae la cuenta de los años pasados ¡y no lo podés creer! ¿Ya entra a primero? Es el último pasito en el abandono total del bebé, que después fue bebote, niñito...ya está, es un niño hecho y derecho, ¡6 años!
Lo peor es que tan magno evento lo es tal más para nosotros que para ellos, que hacen fuerza para sonreir en las múltiples fotos con el uniforme nuevo, antes de salir de casa, en la puerta de la escuela, en la puerta de la clase, uffff pensarán ¿cuándo termina esto? Es que nosotros no estábamos escolarizados desde tan pequeños ni llegábamos a primaria sabiendo leer y escribir...Quizás haya algo de eso, quizás también haya algo de saber que abandonamos una etapa de mimoseos, de mamádependencia, que en el fondo nos da cosita.
Claro que para ellos también es importante, dejan el "sector de los chiquitos" del cole, pasan a ser "grandes", aunque después se den cuenta de que también pasaron a ser los "chiquitos" del sector de "los grandes"...Como sea, ellos también lo viven como un cambio, ya no van a jugar tanto, van a trabajar más...
Por una o por otra, la llegada a primaria del primer hijo sigue siendo movilizadora y reveladora. Es un antes y un después, si no lo habías notado, o no lo habías querido ver, ese día te cae la ficha: crecieron, creció, creciste.
jueves, 17 de marzo de 2011
Cuando las lágrimas son en solitario
Hay momentos en los que las situaciones superan, abruman, marean…son esos momentos en los que buscamos refugio, algunos en esas familias que funcionan como clanes cuando las cosas se ponen difíciles, otros en la red de amigos que dejan todo para estar y apoyar, algunos en su propia casa, en la contención de los brazos del otro que es capaz de sostener y ofrecer el espacio para llorar y rebelarse…Pero a veces estas redes no funcionan, o las situaciones se dan tan intempestivamente que no dan tiempo a reaccionar y de golpe estás solo con toda esa carga, resolviendo, decidiendo, sin encontrar el lugar ni el momento, ni el con quién explotar…y el no hacerlo pasa factura, pasás de la tristeza enorme a la intolerancia, de la intolerancia a la indiferencia…y el cuerpo se resiente.
En estos momentos hay que escucharse, llorar en solitario, pero llorar, descargar y encaminarse hacia lo que haga que la carga sea más fácil de llevar, hay momentos en los que las lágrimas en solitario también ayudan y resuelven, hay giros que la vida te obliga a dar que para encararlos hay que pelear antes y eso puede significar que lo hagas solo.
Quizás es el momento de cambiar el aire, de renovar espacios, de retomar otros mundos abandonados, de volverse hacia dentro y darse lo que el entorno no puede, esos mimos al espíritu, esas caricias en la cabeza, ese abrazo que te sostenga…Somos nosotros mismos que debemos buscar lo que nos reconforte en ese momento, lo que nos haga llevadera la situación vivida, no siempre viene sola...no siempre el mundo, tu mundo, se entera de lo que estás pasando,no siempre sabemos decirlo y, a veces, aunque no lo puedas ver en ese momento, es mejor así...
En estos momentos hay que escucharse, llorar en solitario, pero llorar, descargar y encaminarse hacia lo que haga que la carga sea más fácil de llevar, hay momentos en los que las lágrimas en solitario también ayudan y resuelven, hay giros que la vida te obliga a dar que para encararlos hay que pelear antes y eso puede significar que lo hagas solo.
Quizás es el momento de cambiar el aire, de renovar espacios, de retomar otros mundos abandonados, de volverse hacia dentro y darse lo que el entorno no puede, esos mimos al espíritu, esas caricias en la cabeza, ese abrazo que te sostenga…Somos nosotros mismos que debemos buscar lo que nos reconforte en ese momento, lo que nos haga llevadera la situación vivida, no siempre viene sola...no siempre el mundo, tu mundo, se entera de lo que estás pasando,no siempre sabemos decirlo y, a veces, aunque no lo puedas ver en ese momento, es mejor así...
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