Hace cuatro semanas falleció mi tía. A sus 89 años, y con más de diez en otro tiempo, otra vida en un mundo interior muy suyo, podría decirse que era esperable y hasta natural. Sin embargo, el momento en el que el corazón se apaga es siempre abrumador.
Es la primera muerte familiar que tengo que ver, que decidir, que dirigir. Esa soledad me golpeó quizás más que despedirla a ella como una ola que sin aviso nos pasa por encima y por algunos días nos deja en cámara lenta, tratando solo de respirar. Vemos, escuchamos y hablamos en otro ritmo. "De la muerte lo que más espanta es que la vida siga ahí, tan serena. Mientras, nosotros la lloramos" escribió Ángeles Mastretta hace algunos años. Encontré sus palabras buscando otras en las que habla sobre los ritos que tienen algunas religiones para enfrentarla, hablarla, acompañarse mientras pasa la pena.
La tristeza y la nostalgia no tienen por qué ser necesariamente malas, yo creo, como ella, que hay que saber recibirlas, procesarlas y dejarlas ir a dónde sea que vayan....hasta que la vida las llame de vuelta.
Hacía tiempo que veía reflexiones sobre el Alzheimer en distintas versiones, fotos con largos texto, videos, mensajes con un factor común como regla de oro: ellos dejan de reconocernos, pero nosotros no. No había entendido hasta ahora por qué estos mensajes los sentía a veces moralistas y tenían algo de molesto.
Porque no es cierto. Es una enfermedad que sigue misteriosa, que tiene múltiples formas, que puede ser muy larga y dolorosa, no para el que la sufre, sino para el entorno. Uno cree que va haciendo un duelo lento, una despedida larga, mientras la persona que conocíamos se va y otra viene a remplazarla. Jung contestaba ante la pregunta sobre si su mujer, con Alzheimer desde los 68 años, aún lo reconocía, que la pregunta correcta era ¿Aún la reconozco yo? Cabe, en muchos casos, responder "No".
Yo no reconocía, muchas veces, a esa señora que apenas me miraba cuando iba a verla y parecía sonreír por educación con mirada perdida y lejana, como mi tía. Mi tía se había ido hacía tiempo y el golpe fue sentirla volver por un segundo en el mismo instante en que se apagó. En ese momento realicé que aquella señora, era ahora mi tía que había muerto. Hay, entonces, dos duelos y está bien.
Los viejos no deberían morirse, dice Mastretta, deberían esperarnos. Pero como eso no se puede, sigue, los que nos quedamos deberíamos mejorar los ritos. Los que no tenemos religión que nos guíe tenemos que evitar volver a correr como si algo se nos escapara, solo para disimular a quién acabamos de perder.
Tómense el tiempo y encuentren su rito. Éste, es el mio.
Bienvenidos a mi refugio. Escribir siempre me gratifica y mi relación con las letras existe desde que tengo memoria. De todo tipo porque tengo intereses variados, viejas historias, artículos de opinión que deberían ser serios (porque la academia también me gusta) y una parte que me divierte muchísimo, que viene a ser un retrato de la vida cotidiana. Es cierto que no soy muy disciplinada con la periodicidad de las publicaciones pero de temps en temps je passe. ¡Espero que les guste!
sábado, 14 de diciembre de 2019
miércoles, 2 de enero de 2019
2019 en paz
Ellos no se sacan fotos. Los días festivos de fin de año parecen no ameritar más impresión que la que queda en la retina y en algún lugar dentro del cajón de esos recuerdos que visitamos poco, pero que, de alguna manera, también nos explican quiénes somos.
Su paraíso está en una imagen silenciosa, con la iluminación justa, el cielo nocturno y la brisa apenas necesaria para hacer bailar lo árboles que la rodean. Silencio.
En ese silencio entró el nuevo año en su mundo. Un silencio que no quisieron romper. Un silencio a modo de punto y aparte. Ella ya sabe lo que tiene que hacer. Tomó las riendas y se tiró al agua. Decidió hacia dónde y emprendió la marcha. Por fin las piezas encajan y el puzzle va tomando forma. Se sienten bien. Cuánto demoren no importa, 2019 trajo un destino, un modo de viajar diferente y están en paz.
Hablar menos, observar más. Dar y recibir los abrazos que todo lo curan. Una dosis anual de intensidad, es el remedio mejor, sublime combustible.
"Coraje para decir basta, olvidar a quien se olvidó de nosotros, cerrar puertas y abrir ventanas, no conformarse, no quedarse con la culpa, atreverse, quererse, orejas y risas, locura y magia, errores para aprender, colores para los días grises, viento para dejarse llevar, chispas en la mirada, paraguas para las malas tormentas, lluvia para calarse, te echo de menos, abrazos de los que duran toda la vida, viajes y nuevos recuerdos, huracanes de emociones, que nos quieran sin que nos necesiten, una nueva canción favorita y nuevas fechas que nos hagan sonreír, besos bonitos, brindis con los labios y ganas....Las de seguir."
Que el 2019 nos suavice el camino a recorrer y sigamos abrazándonos.
Su paraíso está en una imagen silenciosa, con la iluminación justa, el cielo nocturno y la brisa apenas necesaria para hacer bailar lo árboles que la rodean. Silencio.
En ese silencio entró el nuevo año en su mundo. Un silencio que no quisieron romper. Un silencio a modo de punto y aparte. Ella ya sabe lo que tiene que hacer. Tomó las riendas y se tiró al agua. Decidió hacia dónde y emprendió la marcha. Por fin las piezas encajan y el puzzle va tomando forma. Se sienten bien. Cuánto demoren no importa, 2019 trajo un destino, un modo de viajar diferente y están en paz.
Hablar menos, observar más. Dar y recibir los abrazos que todo lo curan. Una dosis anual de intensidad, es el remedio mejor, sublime combustible.
"Coraje para decir basta, olvidar a quien se olvidó de nosotros, cerrar puertas y abrir ventanas, no conformarse, no quedarse con la culpa, atreverse, quererse, orejas y risas, locura y magia, errores para aprender, colores para los días grises, viento para dejarse llevar, chispas en la mirada, paraguas para las malas tormentas, lluvia para calarse, te echo de menos, abrazos de los que duran toda la vida, viajes y nuevos recuerdos, huracanes de emociones, que nos quieran sin que nos necesiten, una nueva canción favorita y nuevas fechas que nos hagan sonreír, besos bonitos, brindis con los labios y ganas....Las de seguir."
Que el 2019 nos suavice el camino a recorrer y sigamos abrazándonos.
sábado, 12 de mayo de 2018
Mi Madre
Mi madre fue
criada en una familia aristocrática que bien entrado el siglo XX seguía
viviendo de acuerdo a los códigos y la estructura del 1900. Hija única de
padres mayores, entabló mayor vínculo con su niñera y las empleadas que con su
madre…no recuerdo una sola historia que haya salido de la boca de mi madre que
involucre a sus padres y una sonrisa nostálgica. Los relatos solo hablan de
grandes ausencias. Repitió siempre, sin embargo, el cariño que le profesó su
abuelo paterno el poco tiempo que lo tuvo a partir de dos fotos que tiene
impregnadas no solo en su memoria y que quizás, la ayudaron a lo largo del
tiempo a crear ese recuerdo.
Mi madre no nació fuerte, tuvo que serlo.
Creció
con dos mundos muy distintos, uno estático en el interior y otro muy dinámico
en el exterior. Entre el 40 y el 65 el mundo cambiaba, la sociedad adolecía y
crecía con cambios también políticos y revolucionarios, mejores o peores…se
movía. Aquella casa que no vi construir pero que me tocó desarmar y verla desaparecer
para poner en su lugar dos simples edificios exigidos por el moderno Pocitos,
mantuvo intocable el alma del mundo que la erigió en 1929 hasta casi cumplido
el año 2000.
Cuando pudo, con aquel cortocircuito interior con el que tuvo que
discutir toda su vida, hizo con todas sus fuerzas, de su propia casa el hogar
que ella no tuvo. Hizo de madre y padre, pasó de la aristocracia a pensar en
pedir asistencia pública porque la familiar se negaba a hacerlo en la medida
que lo necesitaba, nos protegió de las violencias que había fuera de nuestra
casa en los 70 y nos arrastró en cada una de las manifestaciones que trajeron
el regreso a la democracia porque la libertad no tiene precio, abrazó el
concepto italiano de familia que traía mi padre que, a pesar de ser una familia
de dos, él y su hermana, respetó la reunión de domingo como rito sagrado y
mantuvo todo lo que pudo las tradiciones cristianas cada vez que correspondía.
La vida la golpeó enviándole una hija con deficiencias mentales con la que hizo
lo mejor que pudo, con las herramientas que la vida le había dado y que la
ciencia limitada de la época le indicaba.
Mi madre abraza, abraza mucho y
fuerte, dejando parte de su corazón en cada uno de sus abrazos. Puso alma y
cuerpo, le gritó a la vida con fuerza, se armó como pudo y salió, fue la que
tomó siempre, al final del día, las grandes decisiones. Le tocó pelear con
distintas violencias protegiéndonos siempre con un instinto casi animal.
La vi cuidar a
sus padres en sus últimos años con el amor que nunca le dieron y lloró el vacío
que la naturaleza le dejaba poniéndola primera en la fila de su concreción. Vi
el alivio que representó desarmar una estructura de la que no podía sacar más
valor que la historia que guardaba en sus bibliotecas, sus muebles y sus
cuadros.
A pesar de esto, mi madre nunca les quitó a sus padres la oportunidad
de tener nietas y nos dio a nosotras la oportunidad de crecer con abuelos que
nos dieron un cariño y una memoria muy distinta a la suya.
No nació fuerte,
tuvo que serlo.
Fue tres madres
distintas, las reconozco a las tres, puedo llegar a entender a cada una y saber
que probablemente yo tuve a la mejor de ellas.
No nació fuerte,
tiene que serlo, ya no quiere. Y está bien.
En su tercer
acto, tiene otras luchas. Ya corrió, ya se ocupó, ya decidió. Ahora quiere que
la acompañen, que se ocupen de ella, que la abracen...y está bien.
viernes, 20 de abril de 2018
Puro corazón
Él solo quiere que lo dejen tranquilo. Quiere encontrarse, sin ayuda...ver que puede solo.
Necesita confiar en sí mismo. No quiere más consultas, no quiere más ayuda. Solo quiere amigos con los que jugar, solo quiere que lo quieran. Necesita que lo quieran.
Es un niño que no va a recordar la vida de sus padres juntos, que necesita desesperadamente un referente masculino, que necesita estabilidad. Él no lo sabe, ella reorganiza su vida en función suya, pone mucha energía, lo intenta con todas sus fuerzas.
El sistema educativo se asusta cuando un niño se sale de la norma. No saben qué hacer con él. Entonces el sistema de salud se ocupa. Pero este niño pasó todas las pruebas. Solo es ansioso, es inquieto, creativo, sensible, es puro corazón con una capacidad enorme. Pero le hicieron creer que no podía.
Ella buscó refugio en otros valores, en otro aura....en una energía que aunque no sea la propia, está abierta a compartirla. Se la ofrece, él lo intenta.
Ahí van caminando juntos un nuevo plan, llenos de esperanza que es todo lo que un niño debe tener...y todo lo que una madre nunca debe perder, un verde color esperanza.
Necesita confiar en sí mismo. No quiere más consultas, no quiere más ayuda. Solo quiere amigos con los que jugar, solo quiere que lo quieran. Necesita que lo quieran.
Es un niño que no va a recordar la vida de sus padres juntos, que necesita desesperadamente un referente masculino, que necesita estabilidad. Él no lo sabe, ella reorganiza su vida en función suya, pone mucha energía, lo intenta con todas sus fuerzas.
El sistema educativo se asusta cuando un niño se sale de la norma. No saben qué hacer con él. Entonces el sistema de salud se ocupa. Pero este niño pasó todas las pruebas. Solo es ansioso, es inquieto, creativo, sensible, es puro corazón con una capacidad enorme. Pero le hicieron creer que no podía.
Ella buscó refugio en otros valores, en otro aura....en una energía que aunque no sea la propia, está abierta a compartirla. Se la ofrece, él lo intenta.
Ahí van caminando juntos un nuevo plan, llenos de esperanza que es todo lo que un niño debe tener...y todo lo que una madre nunca debe perder, un verde color esperanza.
lunes, 1 de enero de 2018
Bienvenido 2018
Ya está.
Mis pies decidieron hace quince días ya que 2017 se terminó, no caminaron más, literalmente dijeron "hasta acá ". Entonces decidí quedarme con la metáfora, y en vez de despedir un año recibir al otro con una nueva pisada, caminando distinto, porque así se siente, finalmente.
Es un cierre muy positivo si nosotros decidimos que así sea. Nos dejamos envolver por la certeza de que todo va a estar muy bien...iniciamos nuevos caminos con una fe que aparece como un soplo de aire fresco, con un nuevo plan de ruta.
No puedo desearles nada mejor para este año, además de que sigamos juntos, que sigamos bien.
Mis pies decidieron hace quince días ya que 2017 se terminó, no caminaron más, literalmente dijeron "hasta acá ". Entonces decidí quedarme con la metáfora, y en vez de despedir un año recibir al otro con una nueva pisada, caminando distinto, porque así se siente, finalmente.
Es un cierre muy positivo si nosotros decidimos que así sea. Nos dejamos envolver por la certeza de que todo va a estar muy bien...iniciamos nuevos caminos con una fe que aparece como un soplo de aire fresco, con un nuevo plan de ruta.
No puedo desearles nada mejor para este año, además de que sigamos juntos, que sigamos bien.
lunes, 8 de mayo de 2017
Querida amiga
Era un domingo de otoño, cielo azul y sol perfectos en pleno febrero. Desde su ventana veía el verde que la rodeaba y la luz que, sólo en ese momento percibió, tanto extrañaba. Había tenido semanas intensas de lluvia y cielo gris en un verano atípico, triste y pesado. Recordó de repente que le debía una respuesta al mensaje que su amiga le había enviado ya no se acordaba cuándo. Así que comenzó a escribir:
Querida amiga:
Sé que tengo un mail tuyo, ya de este año, aún sin responder...no lo encuentro, soy un desorden e intento refugiarme en la lectura...revisando encontré un pequeño libro que releí en tan solo dos noches, Seda, que tú me regalaste en 2003 antes de volver de Lisboa...Qué lindo libro, qué linda historia. Había olvidado lo espectacular que es irte a dormir con lo último leído en la mente y viajar en sueños en nuestra propia versión de la historia que leemos...no tiene precio.
No tengo muchas buenas noticias para darte, hemos tenido un fin de año terrible y el nuevo comenzó difícil pero con un poco más de luz...al menos eso quiero creer y me aferro a mirar solo la parte del vaso llena.
Querida amiga, sé que tengo un mail tuyo en el que decías que no había mucho cambio por allí...no lo encuentro, pero espero que la cercanía de la primavera esté iluminando tus días y dándole más calor a tu alma. Te quiero y te extraño.
La tecnología ha acortado distancias sin duda, pero también ha vaciado de contenido los mensajes, un emoticón de wapp no puede nunca sustituir la carta, ni siquiera el mail al que se le dedica tiempo y pienso a la persona a la que va dirigido.
No es la única a la que le debía su tiempo frente a una hoja en blanco lo que, como un rayo de sol tibio en un día gris, calentó su corazón, agradeciendo a la vida tener el privilegio de contar con ellas.
Querida amiga, aunque los abrazos no lleguen con la frecuencia ideal, nos tenemos mutuamente en nuestros corazones. Debes saber que esa sola idea es nuestro privilegio.
jueves, 13 de abril de 2017
Bienvenida al club IV
El divorcio (segunda parte)
Hay clubes dentro de los clubes…es
lo que descubrimos luego de un tiempo e identificar a la gente real no es
fácil. El encasillar a las personas y pre juzgarlas no es de nuestro tiempo, si
bien existió siempre, ahora es más ruidoso…las redes morales facilitan ese
camino. Demoramos en entenderlo, pero el verbo es fundamental para desenredarte
de esa telaraña y seguir adelante.
Todos nos equivocamos y por eso
está bueno buscar a quienes consideramos y explicarles nuestra versión de la
historia, decirles que nos lastimaron, sin querer, pero que sus personas valen
más para nosotros que eso. Después dependerán de sí.
Esta otra cara del divorcio, más
externa, de a ratos reaviva la tristeza. La desilusión solo resta y a veces
demoramos en darnos cuenta. Cuando creías que ya estabas cruzando la meta,
llega un comentario tergiversado, una mentira, una mala actitud en un mal
momento y basta para revivir aquel golpe de soledad todo de nuevo, paso a
paso. Porque hay clubes dentro de los
clubes y en esta etapa, por tus hijos, el club “padres de colegio” adquiere una
dimensión que sorprende. El instinto primitivo de proteger a tus críos te lleva
a prestarle atención a algo que, en realidad, no importa.
Quien no se preocupa por escuchar
la otra versión de las cosas (seamos claros, todo prisma tiene más de una cara),
es porque no le interesa. En todos los grupos humanos hay gente que prefiere
pasar el tiempo adivinando y juzgando a otros sobre conjeturas que les cierran
en sus cabecitas y tranquilizan sus vacíos, porque las reasegura en sus propias
existencias. Ladran Sancho…y lo que
digan solo habla de sí mismas.
No hay que perder el norte: que
tus niños sigan siendo niños, que no ocupen lugares que no les corresponden,
las miserias de los adultos deben quedar entre los adultos, y si alguno no
cumple con esta premisa hay que hablarlo con ellos (con los niños, claro),
siempre hablarlo.
Eso, que ladren
Sancho…
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