miércoles, 30 de diciembre de 2015

Bienvenida al club III

El divorcio


Es un momento. Un antes y un después cuando te cae la ficha que te dice que todo terminó, como una iluminación oscura. La crisis podría haber empezado dos meses atrás, seis o años antes, eso varía, pero lo que es igual es ese segundo en el que te das cuenta que algo se rompió y no se puede recuperar. Llorar es inevitable, vivir el fracaso también....después recuperás un poco el aliento y enfrentás la decisión.

Pocas cosas deben ser tan duras y doler tanto, hablarle a los niños, tener un discurso unido, mostrase de acuerdo....que haya paz. Desde que la decisión está tomada y la separación se hace efectiva es como vivir en una olla a presión...un infierno que aumenta su temperatura a riesgo de explotar de la peor manera. Ha de ser por eso que al principio la descompresión renueva energías y te da una pausa...

No, no sabés qué vas a hacer pero tanto espacio de repente te permite imaginar múltiples escenarios. Mientras estás en ese limbo viene soledad, así, sin  avisar, de golpe, toda ella, toda junta, tan densa que te obliga en encoger tus hombros sintiendo el vacío absoluto del abrazo que no vendrá...y te soprende, tanto te sorprende que no entendés por qué. Pero es que no hay con quien compartir tu cotidianeidad, ya no hay cómplices... La gente que te rodeaba está distraída, buscás cafés, excusas para escuchar algún ¿estás bien? Y poder responder...no, la verdad que no, aunque sean pocos, muy pocos los que en realidad quieran escucharlo.

Porque no se trata de encontrar soluciones siempre, a veces sólo se necesita un oido, un abrazo y un te quiero, nada más para sentirse mejor. Esa compañía empática que espera contigo a que la tormenta pase, acariciándote la cabeza de tanto en tanto.

El equilibrio demora, pero llega. Los niños irán a su ritmo que no es el tuyo y habrá que sacar fuerzas de esas que toda madre tiene en lo más profundo de su ser, como última reserva y acompañarlos....porque ellos no van a saber que quizás estés en tu peor momento y, de hecho, mejor que no lo sepan.

También vas a recuperar mucho de tu genuino yo, a reconocerte de nuevo en muchas cosas, a quererte más, a respetarte...a hacer por ti y para ti. Cuando esas sensaciones asomen estarás llegando al final del túnel, quedará camino pero la luz estará a la vista. Aún espero que las sonrisas superen las lágrimas pero sé que falta poco...el equilibrio demora pero llega.

Lo peligroso es acostumbrarse, estar solo, al final del día y después de un tiempo no es para todo el mundo. Sentir que te va pasando la vida o que solo transitamos por ella, no está bueno. La vida sin consistencia no tiene sentido, hay que abrazar, hay que besar, hay que hablar y para eso siempre necesitás a alguien más, a tus amigos, a quien sea, no dejes de buscarlos, no dejes de decirlo, no dejemos que el tiempo nos gane...
Aunque ésa, probablemente sea otra historia.

lunes, 29 de diciembre de 2014

¡Bienvenido 2015!

El 2014 concluye con una tromba de agua, que solo pasa cada 50 años, que inundó mi casa, en definitiva una manera consecuente del guionista de Dios de terminar un año para el olvido, por lo que decidí no despedirlo, en su lugar, le doy la bienvenida esperanzada al 2015.

Lo mejor que me ha pasado este año que termina es haber cumplido 40 ¡ja! Una década a la que le tengo una fe bárbara, como saben. No es el número, más la carga que tiene en nuestra sociedad y eso hace, inevitablemente, que implique un click. Está en uno que sea positivo o no. Yo decidí que el trabajo duro y la pelea contra la vida terminó, se cierran etapas, se recolecta, comenzó el disfrute. Lo que nos toque será más aprendizaje y mi dirección será siempre hacia adelante.

Tengo claro lo que quiero y cómo lo quiero. La experiencia (con la ayuda del analista) nos aclara la mente interior, luego de postergarnos por n razones y personas en la década más exigente de nuestras vidas, nos invade una gota de egoísmo que nos obliga a escucharnos y respondernos, lo mejor: sin culpa.

Comienzo el 2015 rodeada del afecto de mis orinocos queridos, a los que la tecnología me permite llevarlos conmigo siempre, leerlos, hablarles, reír y llorar 24hs/7 como si nos hubiéramos dejado de ver ayer...y pasaron 25 años.

Recupero la fuerza, busco la energía y reconstruyo. Mis hijos crecen y yo con ellos. Una vez más, no espero nada de este año, buscaré yo los abrazos, la alegría y la paz. Que el agua se haya llevado todo lo malo y comiencen el 2015 (número antipático si los hay, pero démosle la oportunidad) con todo lo bueno, desde el fondo de mi corazón.  

jueves, 20 de marzo de 2014

MUJERES

La existencia del día de la mujer es un debate establecido. Naciones Unidas dice que se celebra cada 8 de marzo por los grupos femeninos de todo el mundo. Sin embargo, hay grupos femeninos que no celebran que exista un día específico de la mujer…que mujer es una todos los días, que tener un día es reconocer una debilidad ex ante, que refuerza el machismo…en fin, es tan feminista celebrarlo como no hacerlo y lo cierto es que la gran mayoría lo acepta y así creo yo que debe ser.

Porque el día de la mujer celebra, como cada cumpleaños, el serlo; celebra un siglo, ya casi, de logros en términos de igualdad y reconocimiento; de independencia y decisión; de valoración y espacio. El día de la mujer ha permitido muchos otros debates y otras luchas que aún persisten y que en muchos casos, estamos lejos de lograr. Ha permitido que pase de ser testigo a ser constructora de su propia historia. Da lugar a la insistencia, a nuevos planteos, al debate, a acercarnos para intercambiar opiniones y esto de por sí ya es bueno.

Porque su historia puede ser trágica y grande, porque es un ser complejo que en la guía de su vida no separa lo racional de lo emocional, porque es multitarea, por su natural fortaleza e instinto de supervivencia, por su delicadeza y firmeza, dejó de ser deidad y musa para ser terrenal, real y protagonista.

Las mujeres tenemos un código.

Podés ser esa mujer ejecutiva, que resuelve y siempre va para adelante o la que se queda, se desorienta y no logra ordenarse. Podés ser la madre por naturaleza, la que si pudiera tendría un bebe cada año en brazos o la que lucha entre la maternidad y su libertad; la que quiere tener éxito en su trabajo y hace de su trabajo su casa o la que de su casa hace su trabajo. Podés ser la independiente, la que no depende de nadie y nada la asusta o la que sola no sabría dar un paso. Podés ser todas ellas…o podríamos encontrar tantos tipos de mujeres cuantas mujeres hay. Sin embargo, todas compartimos un mismo idioma, que es solo nuestro, que esconde complicidad, que reconoce el dolor, que identifica el esfuerzo, que con el tiempo deja de juzgar, que aprende, crece y resuelve sin manual. Todas, en algún momento, hablamos ese idioma y ahí no importa quién es, sino que es otra mujer y solo por eso, la entendés.

Este 8 de marzo celebrá, por vos y para vos, por tus hijos y tus amigos, porque podés hablar y simplemente ser.

martes, 31 de diciembre de 2013

Se va el 2013...por fin.

Los finales siempre traen sentimientos encontrados, aunque el final de este año parecería ser más una bendición que otra cosa. Ha sido un año difícil...Es cierto, de una manera u otra parece que todos lo son.

Es que este año, como la canción del Sabalero, termina con la muerte rondando...que de manera macabra se llevó de golpe a tres personas queridas. La vida te prepara para enterrar a un padre, pero no a un par y mucho menos a una niña de la edad de tu hijo. Todo en un fin de semana violento.

Como en todas estas cosas, cuesta que caiga la ficha, y cuando lo hace te viene todo junto. Sin embargo, es muy difícil dejar de pensar en esa familia destrozada por ese segundo en el que alguien decidió que necesitábamos un ángel más...No hay palabras, no hay abrazos, no hay gesto posible que les acerque consuelo alguno, una certeza que solo da desazón a quienes quisiéramos ofrecerlos. Es muy difícil dejar de pensar en esos padres que serán, de aquí en más, sobrevivientes. Imagino que ni siquiera querrán saber de esta generación que fue su par los 9 años que vivió con ellos...y lo entiendo, lo entiendo además desde la conciencia de que ésta, la peor pesadilla de cualquier padre, para ellos, recién empieza...

Así, el 2013 para mí termina negro, pesado, lúgubre y denso, pero me da la chance de un punto final, y solo por eso, agradezco. No tengo metas ni objetivos para el 2014, solo la esperanza de que el guionista de Dios me deje en paz, que tanto esfuerzo y energía puestos en distintos proyectos truncados den señales de resultados posibles y entonces, mis 40 no me sorprendan como un balde de agua fría la mañana del 6 de noviembre...

Es 31 de diciembre, estoy con mis dos hijos y puedo abrazarlos... Al final del día, no necesito nada más.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Saludo a mis 30: un año de despedida.

Este mes comienzo mi último año en la terintena. Creo que es digno de festejo tanto como la llegada de los 40, el año que viene.

Las sensaciones se mezclan, entre abandonar lo que quedaba de joven y entrar en la adultez definitiva porque convengamos que mientras estás en los 30 el mundo te sigue en ese estado intermedio. Ahora ya con 40 cagaste, entrás en el club de las veteranas y ¿sabés qué? No importa.

Lo que me resulta interesante es que es un nuevo click que algunos se lo toman más a la tremenda que otros.

Si lo pensamos bien, los treinta tienen tanto de bueno como de malo, así que podríamos ponerle un poco más de fe a este final, mejor onda y mejores expectativas a lo que se viene.

Por ejemplo, ayer un coche paró al lado mío, yo acaba de estacionar y el muchacho que lo manejaba me pidió que bajara el vidrio. Cuando lo hago me sorprende con un discurso al mejor estilo película romántica hollywoodense: te vi y di la vuelta porque pensé "tengo que conocer a esta mujer, ¡qué guapa!"...

A ver, sábado yendo a buscar a mi hijo a la escuela a las 10 de la mañana. Había tenido dormida y por supuesto yo me había levantado no hacía más de 40 minutos, me había puesto el jogging, una colita y listo ¡ja! El último momento en que podía suponer que alguien me podía decir algo así era ese, sin duda. Tanto es así que mi primera reacción fue responderle: ¿me estás jodiendo? Lo que obtuve por respuesta fue un rotundo "no", que era divorciado hacía 9 meses, arquitecto y que, por favor, teníamos que tomar un café.

Amablemente lo rechacé, dado que no estoy en ese tren, no sin antes agradecerle por haberme alegrado el día. Sin decir más, se fue.

Más allá de la anécdota lo bueno es que la vida te sorprende, no importa la edad que tengas, hay cuestiones que son de actitud, de cómo nos paramos frente a ella. Los treinta son una década difícil y todo lo que tiene de trabajo duro lo tiene de felicidad y descubrimientos en nuevos mundos que nos hablan con miradas, sonrisas, comentarios inocentes...esos niños para quienes somos la guía y el sostén, su mundo.

Saludo a mis 30 porque aprendí lo que no está en los libros, porque observé, me conocí y la calma sabia que acompaña el pasaje de los años me ayuda hoy a tomar mejores decisiones. Me despido con gusto de una década de mucho trabajo gracias al cual recibiré a los 40 en paz conmigo misma, sin que las canas y las arrugas pretendan otra cosa que señalar el camino recorrido ¡salud!

viernes, 7 de junio de 2013

Una joven viejita

Hoy estuve en una mesa en la que se planteó un intercambio de opiniones con respecto a si sería o no correcto impedirle a un alumno ingresar a la facultad con ojotas. Esto es simbólico, claro, el problema que está detrás es qué pasa si hoy permitimos las ojotas, mañana el short y pasado viene una muchacha de pareo y bikini porque piensa ir a la playa después...

Me sorprendí porque, a pesar de ser la segunda más joven en una mesa de 10 personas, fui la más conservadora en su opinión al respecto...y sigo sorprendida.

Yo creo que hay cuestiones que no tienen que ver con discriminación o no, acá se trata de respeto a la institucionalidad que la universidad, en este caso, representa. De la misma manera que no me gusta tener un Presidente que se viste como un pobre mendigo y no usa corbata, creo que hay que tener cierto decoro para ingresar a un aula.

Lamento que se estén perdiendo algunos protocolos, que se les reste importancia a ciertos valores que significan algo, el respeto importa. Así como no se les dice en su debido momento a los estudiantes que escribir correctamente es importante y luego en la universidad nos queremos matar porque no distinguen entre "esta" y "está", "ultimo" y "último", que "haber" lleva siempre h y los signos de exclamación e interrogación se abren y cierran y lo hacen, además, una única vez.

Un rato antes me hablaron de la medianía en la que se está cayendo, la falta de calidad en el debate, de cómo hay una mentalidad medioclasista que tira hacia abajo que permea todos los ámbitos...y es que es así que también la generamos...

A mí me sigue sorprendiendo que un estudiante venga a hablarme con el vaquero en medio de sus nalgas y 10cm de calzoncillo a la vista...si ahora, además, van a venir chancleteando de short y ojotas, con el mate abajo del brazo me cuestiono qué estoy haciendo.

Y sí, me sentí una vieja conservadora, una joven viejita conservadora....y me sorprendo.

sábado, 1 de junio de 2013

¿Dónde?

Su pasaporte dice que es italiana, aunque la educaron los franceses. Sus hijos llevan el apellido de un auténtico escocés y no puede evitar pensar que nació del lado equivocado del planeta...